“Me fui a dormir sobre el techo de mi coche y me quedé mirando las estrellas. … Me desperté en algún momento de la noche, cerré el obturador y volví a dormirme”.

 

Si bien la relación de la humanidad con la naturaleza es complicada, los grandes espacios abiertos y sus incógnitas intangibles no dejan de fascinarnos.

Y desde luego que es un hecho que gran cantidad de marcas de diferentes sectores (finanzas, tecnología, salud, turismo) reconocen el poder de la naturaleza e incorporan paisajes imponentes como un componente protagonista de sus relatos visuales.

Gemma Fletcher, directora de arte sénior de Getty Images, dice que estas vistas espectaculares ayudan a las marcas a conectar con su público ya que despiertan el anhelo de una vida más plena en todos los sentidos.

“La tendencia emergente de incluir a una persona o a un elemento pequeño en el cuadro con un paisaje imponente de fondo representa la idea del ilimitado alcance de la naturaleza”, comenta Fletcher. “Las marcas utilizan esta tendencia para transmitir conceptos como inspiración, exploración, curiosidad y aventura. Aunque también pueden servir para encuadrar temas de ciencia y tecnología, así como para dar una visión diferente del espacio y de los fenómenos naturales”.

El trabajo de David Trood es un excelente ejemplo. Para Trood, que ha fotografiado grandes paisajes desde Groenlandia al extremo sur de Nueva Zelanda, la naturaleza es tanto su lugar de trabajo y como su espacio de ocio.

“Actualmente, la mayoría de las personas vive en grandes ciudades”, apunta el fotógrafo de Getty Images Prestige; “por eso, es importante que yo, como fotógrafo, les dé la oportunidad de abrir una ventana para contemplar estos lugares abiertos e inspiradores”.

Una de las fotos más notables de Trood es la de un cielo nocturno del interior de Australia, que transmite la increíble conexión entre la Tierra y el cielo. Trood capturó la imagen en una de sus habituales caminatas. Cuando siente que su vida es demasiado vertiginosa, nuestro fotógrafo, se calza las botas y vuelve a los caminos de su infancia.

“Cuando era niño, mi padre me llevaba a acampar allí y, ahora, cuando siento que estoy demasiado acelerado, vuelvo a ese lugar y duermo bajo las estrellas sobre el techo de mi coche”, cuenta Trood. “Está muy lejos de cualquier ciudad; por eso, de noche, se ven muy bien las estrellas. Se ven mejor que en casi cualquier otro lugar en el que haya estado. Es tan silencioso que a veces puedo escuchar el latido de mi corazón. La combinación de soledad, quietud y vigilia crea un estado de elevación natural y una sensación única de ser parte de la naturaleza”.

Y esa sensación queda plasmada en sus imágenes.

“Cuando llegué al lugar después de conducir durante tres días, hice una fogata, bebí algunas latas de cerveza y luché contra los insectos que atraía mi lámpara de gas. Me fui a dormir sobre el techo de mi coche y me quedé mirando las estrellas”.

Trood colocó una lente gran angular en su trípode, abrió el obturador y se fue a dormir.

“Me desperté en algún momento de la noche, cerré el obturador y volví a dormirme”, explica. “No sé cuánto tiempo estuvo abierto el obturador, pero esta es la imagen que registró”.

Las imágenes de Alexander Hafeman también inspiran profundamente al espíritu y comunican conceptos de exploración y descubrimiento.

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Su toma del verano antártico fue “una experiencia que le cambió la vida”, y el paisaje perfecto para transmitir la belleza que alberga nuestro planeta.

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“La Antártida es un continente único, misterioso y muy poco explorado; con una naturaleza helada, cruda y sin contaminar que no existe en ningún otro lado del mundo”, explica. “Es vasto e ilimitado, y el silencio y su atmósfera son especiales”.

El fotógrafo de iStock by Getty Images (conocido por su nombre de perfil de iStock: Mlenny) cruzó el Pasaje de Drake desde Ushuaia (Argentina) a bordo de un rompehielos ruso.

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“La Antártida no se parece a ningún otro lugar en el que haya estado”, cuenta. “No solo es más frío que muchos otros lugares (lo que te obliga a llevar mucho equipo), sino que también es mucho más diverso de lo que podría esperarse. No es fácil captar la amplitud del paisaje, la altura de las montañas o el gigantesco tamaño de los icebergs. Las imágenes en las que creo que esto puede verse mejor son las que tienen un objeto de referencia, como una embarcación, aves o pingüinos. En esos casos, se puede apreciar mejor la inmensa y majestuosa dimensión del lugar”.

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