Antes de sacar su primera foto a los skinheads italianos, Paolo Marchetti pasó tres meses con ellos ganándose su confianza.

Souvid Datta investigó en la India a lo largo de tres años hasta dar con una casa en la que preparan a niñas secuestradas para ser prostitutas en los burdeles de Calcuta. En esa “morada del horror”, cámara en mano, se jugó el tipo durante varias horas para documentar la explotación sexual infantil.

Ocho años dedicó Giulio Di Sturco a seguir el curso del Ganges a través de la India y Bangladés, accediendo a las fábricas y plantas químicas de su ribera, para mostrar con imágenes cómo la polución está matando el río.

Te presentamos tres historias que ponen el foco en problemas políticos, sociales y medioambientales que, aunque quizás te parezcan que están ocurriendo muy lejos de ti, son cruciales para nuestra supervivencia en el planeta y también para la ética universal humana.

A pesar del profundo calado de los temas que se tratan en estos reportajes y de las facilidades que ofrece el nuevo panorama tecnológico para realizarlos, los fotoperiodistas se encontraron con muchas puertas cerradas a la hora de conseguir la financiación que les permitiera llevar a cabo sus trabajos.

Marchetti, Datta y Di Sturco fueron afortunados al ganar las becas Getty Images Editorial en 2012, 2015 y 2014 respectivamente, lo cual les brindó el impulso financiero necesario para continuar adelante con sus importantes proyectos. Gracias a su premio, Marchetti pudo finalizar su visión sobre el nuevo fascismo en Europa y plasmarla en su libro “Fever”, que alcanzó un gran éxito internacional; el proyecto de Datta está a punto de ver la luz; y el libro de Di Sturco “Ganges: Death of a River” (Ganges: muerte de un río) será editado a finales de este año. La publicación de estos trabajos va a permitir que, tras conocer estas duras realidades, cada vez más gente se conciencie y pase a la acción para construir un mundo mejor.

“La realidad es muy compleja”, señaló Marchetti recientemente en Visa Pour L’Image, el festival de fotoperiodismo más importante del mundo y en el que Getty Images participa como sponsor. “Para conocer de verdad la realidad tenemos que mirar mucho más allá de la capa superficial y evidente. Esa es la única manera de analizar y documentar lo que está pasando alrededor nuestro y, de paso, dejar un mejor legado a los jóvenes que son los más vulnerables”.

Marchetti tiene razón y su trabajo habla por sí solo.

 

Cara a cara con el neofascismo europeo

Cientos de personas acudieron al concierto Nazi Rock en Roma. Mayo de 2013. Foto de Paolo Marchetti, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2012
Cientos de personas acudieron al concierto Nazi Rock en Roma. Mayo de 2013. Foto de Paolo Marchetti, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2012

Con “Fiebre,” Marchetti quería explorar el concepto de rabia ilustrando cómo esta emoción se manifiesta en la política de cinco países europeos y a través de diferentes clases socio económicas. El fotógrafo comenzó su proyecto en Italia, de donde es natural, pero poco a poco fue ampliando su trabajo incluyendo historias de Alemania, Hungría, Finlandia y España.

“Siempre me ha interesado el fascismo, aunque culturalmente me sienta en el lado opuesto” señala Marchetti al tiempo que recuerda como de niño, en las calles o en la escuela, tuvo que exponerse a las amenazas y a la violencia verbal de jóvenes fascistas.

“Sí, sufrí ese tipo de acoso, pero al mismo tiempo quería entender por qué se producía. Y me preguntaba a mí mismo: ¿qué es lo que hace desencadenar toda esa rabia?”

Atte, un histórico skinhead de 33 años de Helsinki, Finlandia, viaja en un autobús público. 20 de julio de 2013. Foto de Paolo Marchetti, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2012
Atte, un skinhead de 33 años de Helsinki, Finlandia, viaja en un autobús público. 20 de julio de 2013. Foto de Paolo Marchetti, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2012
En el cementerio "Prima Porta" de Roma. 19 de mayo de 2013. El grupo "SPQR Skins" se reúne para conmemorar la muerte de uno de sus camaradas fallecido años atrás. Foto de Paolo Marchetti, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2012
En el cementerio “Prima Porta” de Roma. 19 de mayo de 2013. El grupo “SPQR Skins” se reúne para conmemorar la muerte de uno de sus camaradas fallecido años atrás. Foto de Paolo Marchetti, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2012

Marchetti trató de afrontar este trabajo sin ningún tipo de prejuicios para mostrarnos una visión sobre el racismo y el fascismo desde una óptica objetiva. Pero finalmente las imágenes hablan por si solas, y lo que nos enseñan es que la rabia puede propagarse bajo el disfraz de la política.

“La beca de Getty Images supuso para mí un espaldarazo definitivo, sobre todo a nivel internacional”, asegura Marchetti. “A partir de ganar el premio mi vida cambió por completo y se me abrieron nuevas vías para abordar proyectos más allá de Italia”.

 

Tráfico de niños en la India: la casa de los horrores

Al caer la noche, Beauty, de 16 años, entra en el burdel en el que trabaja con uno de sus clientes habituales, también llamados "Babu". Foto de Souvid Datta, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2015
Al caer la noche, Beauty, de 16 años, entra en el burdel en el que trabaja con uno de sus clientes habituales, también llamados “Babu”. Foto de Souvid Datta, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2015

El trabajo que realiza Datta en la India es infatigable.

Cuando inició su proyecto inicial, “Sonagachi”, la intención de Datta era simplemente poner rostro humano a las mujeres y niños que se prostituyen en el distrito rojo de Calcuta. Sin embargo, muy pronto, descubrió unas desgarradoras estadísticas. Solo en un año en el estado indio de Bengala Occidental habían desaparecido 14.000 menores y la mayoría de ellos habían sido secuestrados, bien para ser empleados en la prostitución o para que contrajeran matrimonio con desconocidos.

Así que con estos datos en la mano, Datta decidió cambiar el foco de su trabajo y en vez de apuntar a los burdeles empezó a buscar las causas sociales y económicas que están detrás de esta epidemia de secuestros infantiles.

Para su investigación se reunió con la policía, diferentes ONG y famililias de núcleos rurales con hijos desaparecidos. Durante estas pesquisas descubrió una auténtica casa de los horrores, un “centro de entrenamiento” en el que las menores secuestradas eran preparadas antes de ser enviadas a los burdeles.

“Sinceramente, no sabía lo que me iba a encontrar ahí”, señala Datta. “Psicológicamente, fue una situación extenuante”.

Pinki, de 17 años, pasa su mano sobre el hombro de un cliente. Foto de Souvid Datta, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2015
Pinki, de 17 años, pasa su mano sobre el hombro de un cliente. Foto de Souvid Datta, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2015
Tras una larga noche de trabajo, empieza un nuevo día en el burdel. Lo primero es arreglarse. A Beauty, que no conoce otra cosa que esto, ya que es hija de prostituta, le ayudan a cepillarse el pelo. Los niños de aquí generalmente no van a la escuela y están expuestos a la violencia callejera, a la explotación sexual y las agresiones de los hombres desde edades muy tempranas. Foto de Souvid Datta, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2015
Tras una larga noche de trabajo, empieza un nuevo día en el burdel. Lo primero es arreglarse. A Beauty, que no conoce otra cosa que esto, ya que es hija de prostituta, la ayudan a cepillarse el pelo. Los niños de aquí generalmente no van a la escuela y están expuestos a la violencia callejera, a la explotación sexual y las agresiones de los hombres desde edades muy tempranas. Foto de Souvid Datta, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2015

Datta pasó bastante tiempo con una unidad de la policía especializada en tráfico de niños y se quedó impresionado con el empeño que ponen en su trabajo a pesar de los escasos recursos con los que cuentan. Su misión es casi imposible. Apenas 33 oficiales son los encargados de buscar a miles de niños desaparecidos.

“Para plasmar esta historia tuve que dedicar bastante tiempo. Ahora esta historia estará conmigo para siempre, ya que es imposible olvidar las cosas que he visto y vivido”, señaló Datta en una entrevista en Visa Pour L’Image. “El dinero de la beca me ayudó a poder dedicar el tiempo necesario a conocer a esas personas adecuadas que me fueron guiando en la investigación”.

 

El agua negra del Ganges

Una pequeña lancha navega en las contaminadas aguas del Ganges en Dhaka, Bangladés. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de Getty Images Editorial Grant en 2014
Una pequeña lancha navega en las contaminadas aguas del Ganges en Dhaka, Bangladés. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2014

Di Sturco comenzó a fotografiar el Ganges poco después de mudarse a la India en 2009. Su intención era mostrar el curso fluvial como una metáfora de los cambios económicos, políticos y sociales que está viviendo el país; y lo que se encontró fue un río extremadamente contaminado, en el que las industrias vierten sus residuos químicos a muy pocos kilómetros de la riberas sagradas en las que los indios realizan sus rituales religiosos.

Tras recibir el dinero de la beca, Di Sturco pudo seguir avanzando por el curso del Ganges hasta su desembocadura y documentar su historia también en el vecino Bangladés.

Una semana antes de Navidad, me llamó mi contacto para decirme que había un vertido de petróleo en Sunderbans, Blangadés. El accidente se produjo en una zona protegida del río, en un santuario para la reproducción de delfines. Esa historia cerraba perfectamente el círculo de mi proyecto. Así que inmediatamente hice las maletas y me largué a Bangladés.  Cuando llegué, la mayoría del vertido había sido retirado del agua, pero todavía quedaba un montón de chapapote pegado a la vegetación de la orilla. Los pescadores, organizados en pequeños equipos, seguían limpiando la zona. Estuve una semana con ellos viajando a través del río y visitando sus pueblos. No fue un vertido muy grande, pero sus consecuencias fueron devastadoras. Me contaron que gran parte del petróleo había entrado en el suelo y que eso tendría un efecto terrible para la vegetación. Hasta hace poco la región de Sunderbans era un santuario natural, un lugar en el que reinaba el tigre de Bengala, pero la destrucción del hombre ha llegado finalmente hasta aquí, hasta la última frontera del Ganges. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de Getty Images Editorial Grant 2014.
Restos de vertidos de petróleo en el Ganges, en la región de Sunderbans, Bangladés. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de la beca Getty Images Editorial  en 2014

 

Tras el vertido de petróleo en la región de Sunderbans, Bangladés, grupos de pescadores, organizados en pequeños equipos, limpian las aguas del Ganges. Aunque el vertido no fue muy grande comparado con otros desastres, sus consecuencias fueron devastadoras para ese tramo del río y la vegetación de la zona. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de Getty Images Editorial Grant 2014
Tras el vertido de petróleo en la región de Sunderbans, Bangladés, grupos de pescadores, organizados en pequeños equipos, limpian las aguas del Ganges. Aunque el vertido no fue muy grande comparado con otros desastres, sus consecuencias fueron devastadoras para ese tramo del río y la vegetación de la zona. Foto de Giulio Di Sturco, ganador de la beca Getty Images Editorial en 2014

“Todo lo que ha estado pasando con el río en la India, también ha ocurrido en Bangladés, pero en este caso multiplicado por diez”, señaló recientemente Di Sturco en Visa Pour L’Image. En Dhaka, por ejemplo, el fotógrafo descubrió que había 7 kilómetros del río completamente muertos.

“Allí no hay peces, ni plantas; es la nada más absoluta”, explica. “Y el agua es negra”.

La beca le permitió a Di Sturco hacer tres viajes a Bangladés para completar su proyecto. El trabajo del fotógrafo ha coincidido, además, con la denuncia de varias organizaciones que han señalado que hacia el año 2025 el Ganges se convertirá en un río estacional debido al cambio climático.

“La parte de Bangladés del río es igual de importante que la de la India”, apunta Di Sturco.

 

Más historias que contar

En la edición de este año de Visa Pour L’Image, se dieron a conocer los nombres de cinco nuevo ganadores de la beca Getty Images Editorial y en festival cada uno de ellos presentó una muestra de su trabajo:

  • Sergey Ponomarev enfocó el suyo en los migrantes y refugiados de Oriente Medio y África.
  • Katie Orlinsky examinó a través de su cámara los efectos del cambio climático en la vida de los nativos de Alaska.
  • Mary Frances Calvert puso su mirada en las militares americanas víctimas de violación a manos de sus compañeros.
  • Jonathan Torgovnik narró visualmente la odisea de los refugiados africanos que buscan una vida mejor en Sudáfrica y lo que encuentran es un auténtico infierno.
  • Kirsten Luce documentó el transitado corredor de tráfico de personas y drogas a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos.

La complejidad de estos temas es muy grande, y desde una aproximación superficial sería imposible plasmarla.

Para poner en el dedo en la llaga, tal como lo hacen los ganadores de la beca Getty Images Editorial, hace falta algo más que una cámara. Se necesita implicación y tiempo.

 

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