“Como soy un tipo que busca la adrenalina, en cuanto vi el barco, me fijé inmediatamente en lo más alto de su mástil. El problema era subirse hasta ahí arriba”.

Miroslav Georgijevic es de los que no dejan pasar las oportunidades que le ofrece la vida. Además del episodio del mástil, al que por cierto coronó para hacer una magnífica sesión de fotos en el mar Adriático, la carrera del fotógrafo de iStock se ha cimentado a base de asumir riesgos.

Todo arrancó cuando en 2006 tomó prestada una cámara de un amigo y empezó a tomar fotos.

“Desde el primer momento me enganché a este mundo”, recuerda Georgijevic. “Fue algo realmente adictivo, porque todos los días salía a capturar nuevas imágenes. Mi amigo me había prestado la cámara por una semana, pero tardé casi un mes en devolvérsela. No podía dejar de usarla, así que finalmente decidí comprarme una”.

Solo había un problema. Georgijevic, nacido en Serbia, tenía 21 años entonces, vivía con sus padres y estos no pasaban por un buen momento económico. Pedir dinero a su familia no era una buena idea, pero él lo intentó.

Photo by Georgijevic/iStock by Getty Images
Photo by Georgijevic/iStock by Getty Images

 

“Cuando les hice mi petición, pusieron los ojos como platos. Me dijeron: ‘¿Quieres comprar una cámara de 500€?, ¿te has vuelto loco?’. Y sí, tenían razón, yo me había vuelto loco por la fotografía”, dice.

Para conseguir el dinero, Georgijevic comenzó a trabajar vendiendo repuestos y accesorios de ordenador. Y para acelerar el proceso, hizo un trato con su jefe. Le dijo: “Cómprame una cámara y descuéntame el dinero de mi salario durante seis meses”.

Su jefe aceptó y Georgijevic empezó a mirar la vida a través de un visor. “Al principio no paraba de hacer fotos, a edificios, gente, animales; cualquier cosa me inspiraba”, dice. “Y entonces escuché hablar de la fotografía de stock”.

Georgijevic envió su portfolio para colaborar con iStock by Getty Images, pero su cámara no era lo suficientemente buena y sus fotos no tenían la resolución apropiada, así que su solicitud fue rechazada. Sin embargo, el fotógrafo no se rindió.

Seis meses después, Georgijevic vendió su cámara y se compró una profesional.

“Y entonces todo comenzó a funcionar”, dice. En diciembre de 2009, empezó a colaborar en exclusiva con iStock by Getty Images, aunque aún seguía compaginando las fotos con su anterior empleo.

Todo cambió cuando asistió a una charla con el prolífico fotógrafo comercial Chase Jarvis.

 

 

“Nos dijo a todos los que estábamos ahí que si queríamos ser fotógrafos profesionales tendríamos que dedicar a esta actividad el 100% de nuestro tiempo”, recuerda Georgijevic. A la mañana siguiente, Georgijevic se despidió de su trabajo.

“Entonces yo era gerente de una pequeña compañía”, dice. “Pero decidí dejarlo y dedicar toda mi energía a la fotografía”.

Una vez más, su pasión por la fotografía generó ciertas fricciones domésticas.

“Mi mujer estaba preocupada por el paso que acababa de dar”, señala. “La verdad es que no nadábamos en la abundancia económica y nuestras facturas se amontonaban en la mesilla de la entrada; aún así le dije: ‘Mira, algún día me voy a poder ganar bien la vida con mi cámara”. Y ella me contestó: ‘Más vale que lo hagas’. Afortunadamente, lo conseguí”.

Un año después, Georgijevic alcanzó su sueño.

“Fue un gran alivio porque mi decisión conllevaba mucho riesgo”, señala. “Ahora todo es genial, viajamos juntos y hacemos fotos de las cosas interesantes que nos encontramos por el camino, como la del mástil del velero.

Georgijevic recuerda que estaba navegando en el Adriático con su mujer y algunos amigos cuando de repente vio el radar en lo alto del mástil.

“Entonces le pregunté al patrón de la embarcación: ‘¿Cómo haces para arreglar el radar cuando se rompe?’ Y el hombre me contestó: ‘Tenemos un sistema de poleas con el que subimos a un técnico para que lo repare’. En ese momento vi la luz y le pedí que me llevarán hasta lo más alto del palo. El patrón estaba alucinado y me dijo que era peligroso. Así que le rogué y rogué, hasta que finalmente accedió”.

Georgijevic recuerda que cuando estaba ahí arriba en lo único que pensaba era en la maravillosa perspectiva que tenía delante de los ojos.

“Así que empecé a hacer fotos como un loco”, cuenta. “Desde lo más alto, y casi a gritos, comencé a dirigir la sesión de fotos; les pedí a mis amigos y a la tripulación que saltaran al agua y que nadaran. Así estuvimos un buen rato. No quería parar, estaba muy entusiasmado con el material que capturaba con mi cámara. La verdad es que fue un día inolvidable”.

El lema personal de Georgijevic es no rendirse nunca, y lo ha llevado hasta sus últimas consecuencias tanto en el trabajo como en la vida.

“Creo que si piensas en positivo y realmente amas lo que deseas, finalmente puedes hacer realidad tus sueños”.

El poder de una imagen es lo que marca la diferencia entre ver y mirar.  Descubre más sobre el trabajo de Miroslav Georgijevic (Nombre de colaborador: Georgijevic) en iStock by Getty Images.