Es cierto que en el mundo de la política actual abunda el enfrentamiento, la difamación y la turbiedad. Quizás por ello a veces olvidamos que la política en sí no es más que un instrumento que debería servir para el progreso y el bienestar de la humanidad. En estos momentos, en todo el mundo, hay gente haciendo esa clase de política, la que consiste en reivindicar un mundo más justo y mejor. En Getty Images no nos olvidamos de ellos ni de sus acciones, por ello hemos capturado todos esos momentos que nos han parecido importantes desde un punto de vista social; y no lo hemos hecho solo para registrarlos como parte de la historia gráfica de la humanidad; además, lo hemos hecho porque creemos que a través de nuestras imágenes también podemos contribuir a la propia evolución de nuestra sociedad.

“Es un privilegio y también un desafío capturar ese tipo de momentos”, dice Pancho Bernasconi, vicepresidente de Contenido Editorial de Getty Images. “Creo que la principal función de un fotoperiodista es la de mostrar a la gente lo que está sucediendo en el mundo. Por ello, allí donde esté pasando algo, habrá un fotógrafo de Getty Images cubriéndolo. En los últimos días hemos tenido a fotógrafos embarcados en los aviones de campaña de Hillary Clinton y Donald Trump; a un fotógrafo con la guerrilla colombiana durante los días previos al acuerdo de paz que finalmente no fue ratificado en el referéndum; y también a otro fotógrafo recorriendo la frontera de Estados Unidos con México desde la costa del Pacífico a Río Grande”.

“Uno de los aspectos fundamentales de nuestra labor es estar ahí, en el corazón de la acción, para ser testigos de lo que está pasando y compartirlo a través de imágenes con todo el mundo”.

Todos los años se capturan ciertas imágenes que se convierten en auténticos terremotos capaces de sacudir conciencias. Hablo de fotografías como la del hombre que se enfrentó a un tanque en la Plaza de Tiananmen o como la de Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años que apareció tendido sin vida en una playa turca tras el naufragio del bote con el que huía de la guerra de Siria en busca de un refugio en Europa.

Protester Blocking Tanks Approaching Tiananmen Square
Credit: Bettmann

 

TURKEY-GREECE-EUROPE-MIGRANTS
Credit: Nilufer Demir

Aunque estas fotos consiguieron en su momento captar la atención del público sobre un problema determinado, Bernasconi sostiene que por sí mismas no pueden cambiar una realidad; lo que pueden es actuar como un elemento catalizador para movilizar a la sociedad.

“El papel de un fotógrafo es documentar lo que está pasando, no cambiarlo. Es la sociedad la que debe reaccionar frente a un fotografía y dar un paso adelante para pasar a la acción”, apunta. “El fotógrafo tiene que estar presente en el lugar adecuado y en el momento preciso para poner toda su experiencia y conocimiento a la hora de capturar una imagen que emocione. Y si la gente empieza a compartir y hablar de esa foto, quiere decir que a nivel social algo empieza a moverse y que, quizás, ese “algo” sea la semilla de un cambio. Pero no es el fotógrafo el que decide qué foto es la que va a sacudir las conciencias, en realidad es la sociedad la que elige esa imagen para convertirla en parte de una reivindicación”.

Pero para que eso suceda, obviamente, la imagen primero se tiene que dar a conocer al mundo.

“Creo que la interpretación que le da cada uno a las imágenes depende en gran medida de la propia visión que se tenga de la vida y de cómo se haya interiorizado el asunto que se trata en cuestión. Lo verdaderamente objetivo de todo esto es que la fotografía es un instante de un momento, concretamente una 1/25 de segundo de una verdad que se puede prestar a múltiples lecturas”, señala Bernasconi. “El poder de la fotografía radica precisamente en eso; en que hay un momento en el que un fotógrafo saca imagen que para él significa algo y más tarde, cuando esa foto empieza a circular por el mundo, la gente le da su propia perspectiva. Al final, las buenas fotos tienen muchas vidas. Quizás esa imagen, en principio tuvo un propósito, pero con el tiempo a la finalidad original se le sumarán otras nuevas intenciones: las que le irá aportando el público.”

Lo extraordinario de las fotografías políticas es que no solo sirven como tema de debate sobre la actualidad, también dejan huella como elementos icónicos de una época y pueden ser revisitadas en el futuro.

“Desde luego que los momentos capturados a través de la fotografía política suelen perdurar en el tiempo. Y esa es la razón por las que se guardan en archivos. Cualquiera que mire una foto de un acontecimiento de hace 100 años se dará cuenta de que esa imagen le seguirá diciendo cosas”, dice Bernasconi. “Este tipo de fotos sirve para que las futuras generaciones sepan qué pasaba en determinado país o en el mundo en un momento concreto de la historia. Por eso, el trabajo que realizamos hoy se convertirá en una retrospectiva de este tiempo cuando pasen unos años”.

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