En octubre de 2015, el fotógrafo de Getty Images Jeff Mitchell sacó una de las imágenes más ilustrativas de la crisis de los migrantes en Europa; en ella se mostraba una interminable columna de personas, fundamentalmente formada por varones, cruzando una frontera de Europa Central.

La fotografía ofrecía dos lecturas inequívocas, por un lado hacía foco en la cantidad de personas que había abandonado su hogar en busca de una oportunidad, pero por otro también dejaba al descubierto la enorme responsabilidad que deberían asumir los países europeos que les dieran refugio.

La imagen dio la vuelta al mundo y se convirtió en una de las fotografías más reconocidas sobre la llamada crisis de los migrantes. Pero también se convirtió en otra cosa totalmente inesperada. Dos semanas antes de que los británicos votarán en el referéndum por el brexit, la imagen fue utilizada por los partidarios de la salida de Europa en un cartel electoral en el que muchos vieron tintes xenófobos y un mensaje contrario a la migración. El encargado de presentar el cartel fue el propio Nigel Farage, líder del partido radical de derechas UKIP.

El día de la presentación, Farage señaló que la “contundente imagen” conectaría con el público británico y que “sin duda zarandearía al establishment”. Dicho esto, los vehículos de campaña de Farage se lanzaron a las calles del Reino Unido con la imagen de los migrantes como reclamo. Dave Prentis, líder del sindicato UNISON que hizo campaña por la permanencia de Gran Bretaña en Europa, denunció el uso de la imagen ante la policía “por incitar al odio racial”.

“Se trataba de una imagen bastante conocida para todos, pero el uso que se hizo de ella causó un gran alboroto a nivel nacional desde el primer momento”, señala Hugh Pinney, vicepresidente de Contenido Editorial de Getty Images. “Con el cartel lo que se trasladaba al elector era que esa enorme cola de migrantes iba a querer cruzar las puertas de Gran Bretaña para llenar nuestras escuelas y hospitales y quitarnos nuestros trabajos. Incluso se prestaba a una segunda lectura aún más oscura, ya que recordaba a una composición muy similar utilizada por los nazis para estigmatizar a los judíos. Esa imagen propagandística de archivo también estuvo en circulación durante la campaña”.

Como resultado de su uso, la foto de Mitchell se convirtió para muchos en una de las imágenes políticas de 2016. De hecho, la Asociación de Estudios Políticos del Reino Unido preseleccionó la fotografía como candidata al Premio a la Imagen Política del Año.

¿Pero contribuyó realmente esta imagen a la victoria del brexit? La controversia que generó la fotografía permitió que la campaña a favor del brexit convirtiese la inmigración en uno de los principales ejes de su discurso. Sin embargo, tanto Pinney como Mitchell coinciden en que la imagen tuvo un efecto boomerang en la campaña del UKIP y que se volvió en su contra, ya que su utilización, por lo burda y directa, fue abiertamente cuestionada y hasta ridiculizada por el público.

“La gente en Gran Bretaña sabe bastante de comunicación”, señala Mitchell, quien a lo largo de su carrera ha ganado importantes premios de fotoperiodismo. “Una cosa es la información y otra la propaganda, y la mayoría del público sabe hacer esa distinción. Sin duda, a nivel mundial, hay una crisis de confianza en torno a los partidos políticos convencionales. Quizás la foto pueda haber influido en gente con cierta mentalidad, pero no creo ni mucho menos que de manera global haya ganado votos a favor del brexit”.

En cualquier caso, el uso de esta imagen lo que pone de relieve es que el público siempre tiene que estar alerta para no ser manipulado, fundamentalmente en momentos de convulsión política. En la época de la información, la mejor arma contra la propaganda es la alfabetización visual.

 

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