Subir al cielo para documentar lo que está pasando en el suelo puede sonar contradictorio. Sin embargo para Yann Arthus-Bertrand, fotógrafo, cineasta y medioambientalista, es de lo más natural.

“Cuando comencé en esto no estaba muy extendida la fotografía aérea”, nos cuenta Yann, cuyo trabajo está ahora representado por Getty Images. “Entonces no existían los drones, ni Google Earth. Eran otros tiempos; ahora las imágenes por satélite lo han cambiado todo”.

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Lengua glacial cercana al pico Khan Tengri, en las montañas Sary Jaz de la región de Ysyk Kol en Kirguistán (Crédito: Yann Arthus-Bertrand/Getty Images 507896446)

En 1991, Arthus-Bertrand fundó Altitude Agency, la primera agencia de prensa del mundo especializada en fotografías aéreas. Más tarde publicó La Tierra vista desde el cielo, un libro que superó los de tres millones de ejemplares en ventas y fue traducido a 24 idiomas.

Realizado con la colaboración de la UNESCO, La Tierra vista desde el cielo tenía el objetivo de estudiar el estado del planeta. En sus imágenes se plasman dos historias: la de la belleza inconmensurable de nuestro mundo y también la de su destrucción.

“Mirar la condiciones de la Tierra da miedo”, señala Yann. “Las estadísticas están ahí y hablan por sí mismas, pero ese mensaje no acaba de llegar a la gente. Al final son números que marean y que nadie siente como algo real y grave”.

Y eso que las cifras son como para echarse a temblar: el 100% de los arrecifes de coral del mundo podría desaparecer en 2050; se prevé que los glaciares sufran el mismo destino algunas décadas después; y en apenas 9 años, en 2025, se calcula que 1.800 millones de personas pueden verse afectadas por las restricciones de agua.

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Depósito de chatarra, Saint Brieuc, Cotes d’Armor, Francia (Crédito: Yann Arthus-Bertrand/Getty Images 507916652)

Las imágenes aéreas de Arthus-Bertrand traducen la frialdad de los números en pruebas visibles. Cada una de sus fotografías contiene argumentos irrefutables que demuestran la mala gestión de los recursos y sus terribles consecuencias.

“No se trata de ser pesimista, se trata de ser realista”, apunta. “En menos de 50 años hemos causado más daño a la Tierra que en toda la historia de la humanidad”.

 

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Balsa de residuos de petróleo de la explotación de las arenas petrolíferas en Fort McMurray, Alberta, Canadá (Crédito: Yann Arthus-Bertrand/Getty Images 507916706)

Más recientemente, Arthus-Bertrand comenzó a abordar los problemas medioambientales desde la óptica cinematográfica. En 2009 estrenó su primer largometraje, Home, en el que mostraba a los espectadores una visión de primera mano sobre cómo la Tierra estaba cambiando. Para ello se valió de impresionantes planos aéreos rodados sobre 54 países.

“Desde el punto de vista anímico, hacer una película sobre ecología es muy difícil porque, desgraciadamente, la situación medioambiental empeora año tras año”, dice. “No es cuestión de informar o denunciar, es el momento de actuar. Vivimos en un ahora o nunca. El mundo no va a cambiar simplemente porque utilicemos más energía eólica. Necesitamos cambios más profundos, un cambio en el que todos nos demos cuenta de que con menos viviríamos mejor”.

Esta fuerte convicción le ha llevado a iniciar una nueva etapa de trabajo focalizada fundamentalmente en la condición humana y en cómo todos, de alguna manera, estamos interconectados. Su última película, Human, fue premiada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, y en ella Yann Arthus-Bertrand explora a través de diferentes historias lo que realmente nos convierte y define como humanos.

“En este último tiempo me ha cambiado la perspectiva de lo que significa la convivencia entre semejantes”, señala Arthus-Bertrand. “Ahora, por encima de otros temas, incluidos los ecológicos, me afectan mucho más las cosas que conciernen directamente a las personas”.

En este sentido, Arthus-Bertrand tiene varios proyectos en cartera, entre ellos una colaboración con la Fundación Gates para investigar y documentar la situación de las mujeres y también para hacer una película sobre los refugiados. Aunque ahora el foco y las prioridades de su trabajo sean distintas, eso no significa que haya abandonado su compromiso con el medioambiente. A través de su fundación, llamada GoodPlanet, trabaja en diferentes proyectos relacionados con la agricultura sostenible, las escuelas bioclimáticas, las soluciones energéticas, los tratamientos de residuos y la preservación de bosques y océanos.

En cualquier caso, e independientemente del tema que trate, esa capacidad que tiene Arthus-Bertrand para tomar impulso y mostrar siempre una nueva perspectiva es la que sigue haciendo grande a su trabajo.

 

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